La Barra, El fortín

El otro lugar, el que ocupa la actual ciudad, es el que está en la margen izquierda del río y pegado al mar. Se dice que está en una isla, la Isla Juliana, porque sin interrupción el lugar está circundado por un límite de aguas formado por el mar, el río Coatzacoalcos, el río Calzadas, el Tliltzapóyotl y el Huazuntlán, con las lagunas del Tepache y del Ostión; es necesario cruzar un puente para poder entrar o salir de la ciudad, o hacerlo por aire. Casi en la desembocadura del río, en lo que hoy es la primera calle de Lerdo, entre Corregidora y Colegio Militar, antes Colón, hay un promontorio, un cerro de arena que siempre ha existido. Ese es el sitio donde nació la actual ciudad de Coatzacoalcos.

Desde la Colonia ese lugar fue conocido como El Fuerte. Ese lugar es rico en historia: desde ahí los indígenas vieron pasar a los navíos de la conquista; en la Colonia fue preocupación del virreinato mantener ahí una fortificación contra los piratas franceses, ingleses, holandeses y el contrabando. Fue una elevación desde donde se vieron los múltiples naufragios que hubo y a muchos de los cuales se pudo auxiliar; durante la insurgencia fue punto de interés para uno u otro bando; frente a él se dio la batalla en la cual el navío insurgente “El Patriota”, el primero en ser enarbolado con banderas nacionales, en aquel entonces las de Puruarán; ese navío mexicano derrotó a la goleta española “La Numantina” Desde el comienzo de la Colonia y de la piratería hubo algún resguardo en ese lugar, pero fue hasta 1762 y 1777, con los virreyes Mayorga y Bucareli, cuando realmente se hizo la construcción del Fuerte y se le dotó de artillería pesada.

Ahí llegaron los estragos de la invasión americana; el 12 de mayo de 1847 el comandante Perry, al frente de una flotilla con el “Mississippi” al mando, seguido del “Vixen” y el “Scorpio”, el “John Adams”, el “Decatur” y el “Stromboli” comandado por William S. Walker, toda una escuadra digna de mejores causas, destruyó el Fuerte y quemó las cureñas; los americanos destruyeron los cañones, incendiaron y demolieron la fortificación. Como invasores tomaron posesión de Minatitlán, Cosoleacaque y Jáltipan.

Se fueron cuando quisieron, pero no arrancaron por esa vez el derecho al libre paso por el Istmo, sino hasta 1853 con el Tratado de La Mesilla, en que sí lo obtuvieron. Fue hasta 1937 cuando el Presidente Cárdenas logró la derogación de la fracción correspondiente del Tratado que les daba derecho de tránsito y de custodia a los americanos, con la anuencia del presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt y el Senado americano, quienes lo aprobaron el 26 de octubre de 1937. El tratado de Mac Lane Ocampo, que concedía lo mismo, no fue aprobado por el Senado americano.

Los franceses también pasaron por el Fuerte, primero pidiendo auxilio en 1830 cuando llegaron a la bocana los barcos náufragos de la colonización francesa, de la cual sólo perduran algunos apellidos extranjeros. Después volvieron en 1863 cuando la invasión francesa. No destruyeron tanto en el fuerte, porque ya no había mucho que destruir; se fueron hacia Chinameca, Cosoleacaque y Jáltipan, donde no les fue nada bien: en Jáltipan les mataron al feroz y sanguinario comandante Stoeklim el 14 de agosto de 1863, por lo cual tuvieron que replegarse a Minatitlán, pero en Totoapan, municipio de Cosoleacaque totalmente derrotados el 18 de Octubre.

Los invasores franceses fueron distintos de los norteamericanos; éstos fueron más destructores y no se dejaron vencer; los franceses fueron menos dañinos, fueron derrotados y dejaron descendencia. El lugar era conocido como la congregación de La Barra; en la loma estaba el Fortín que era, como ahora, el sitio oficial del gobierno federal EL PUERTO El 8 de octubre de 1825, por decreto federal número 461, siendo presidente de la República don Guadalupe Victoria, se erigió el Puerto de Coatzacoalcos. El decreto, como para identificar el lugar, dice entre otros puntos: “Dos. — Se instalará por ahora una Receptoría en el paraje denominado El Fuerte”. El sitio no ha cambiado.

Aunque es de arena el lugar, no se lo ha llevado el viento, ahí está, con la presencia del Ejército y la Armada. Lo que sí se ha llevado el tiempo es la memoria del nombre: para nada se le conoce como El Fuerte o La Barra, La Batería o con los nombres que tuvo después: Miramar o El Faro. En 1825, hace casi 180 años, no había ni premonición de la ciudad que sería hoy. Hay magníficas descripciones del lugar, una de 1830 de los colonos franceses, otra de 1859 del abate Brasseur y muchas relaciones más. Lo describen, desde el mar según se acercan, la imponente presencia de los cerros de San Martín y Santa Martha, la serranía llena de verdor y los médanos de arena, más dominantes conforme se acercan a la bocana, sobresaliendo notablemente la loma en donde está el Fortín, una construcción de cuatro paredes gruesas, varias ventanas amplias abiertas al mar, con la batería de ocho o diez cañones de grueso calibre y la torre de la aduana con el asta bandera.

Al llegar descubren las cuatro chozas para unos cuantos empleados del gobierno y para algunos pescadores. Arena, médanos y dunas junto a mucha vegetación. En su fundación, el Puerto era sólo una caseta aduanal en el Fortín y unas cuantas chozas en las orillas del río. En 1843 el Puerto de Coatzacoalcos contaba tan sólo con un habitante: Gregorio Díaz. De hecho el Puerto de Coatzacoalcos funcionaba en Minatitlán, o antiguo Embarcadero de La Fábrica, a donde llegaba lo consignado a este lugar. A Minatitlán llegaron los colonizadores franceses en 1830; y en 1860 estuvo ahí la estación de enlace de la compañía Louisianesa de Tehuantepec, a donde llegó el abate Charles Brasseur a bordo del navío norteamericano Guazacualco. El puerto por muchos años lo fue Minatitlán.

Investigación: Dr. José Lemarroy Carrión.
Cronista de la ciudad de Coatzacoalcos.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*